Cómo mejorar las relaciones personales: ¿cómo queremos relacionarnos a partir de ahora?
Puntos de inflexión relacionales: de conocer a integrar en la práctica y como esto puede ayudarnos a mejorar las relaciones personales.
Durante los meses de julio y agosto estuvimos conversando en nuestro blog, nuestras redes sociales y la newsletter La Pausa Compartida sobre cómo habitamos nuestras relaciones desde diferentes puntos de vista.
En julio, quisimos comenzar por una mirada más centrada en el “yo”: ¿Quién soy yo en mis relaciones? Como siempre, lanzamos la invitación a observarnos a través de preguntas: ¿qué versiones de mí aparecen en mis diferentes vínculos? ¿Quién soy yo si reacciono de formas distintas según las personas con quienes estoy?
Estuvimos revisando junt@s la influencia que tienen nuestras experiencias, nuestras relaciones, los mensajes que recibimos de la sociedad, de la familia, de nuestr@s iguales, en la forma que tenemos de autopercibirnos y estimarnos.
¿Cuánta importancia tiene la mirada de otras personas en cómo se va conformando nuestra identidad?
En agosto, esta conversación nos llevó a poner el foco en “l@s otr@s”: ¿Quién sería yo si algunas personas no hubieran pasado por mi vida? ¿Puede un vínculo cambiar cuánto pesa lo que vivimos? ¿Cuántas de las cosas que creo sobre mí he aprendido en relación con alguien?
Y así es como llegamos a septiembre. Después de una mirada hacia dentro y otra hacia afuera… ¿Ahora qué hacemos con esto?
¿Cómo queremos relacionarnos a partir de ahora?
Septiembre es un mes normalmente vinculado a procesos de cambio, a nuevos comienzos. Hay quien lo vive como el “verdadero enero” del año. En septiembre “volvemos a la rutina”, nos toca la “vuelta al cole”… Después de unos meses de una actividad más pausada, de otros ritmos, de tiempos compartidos o incluso de dificultades de conciliación, retomamos lo que hemos construido socialmente como “normalidad” y se abren preguntas como…
¿Cómo me gustaría afrontar este reinicio?
¿De qué cosas me he dado cuenta que me gustaría cambiar?
¿Qué me gustaría conservar de lo que he vivido en verano?
Por eso, nosotr@s hemos querido hacer ese recorrido temático bajo la pregunta de cómo mejorar las relaciones personales.
Revisar cómo nos posicionamos en nuestras relaciones
En consulta a veces tenemos la sensación de que muchas personas nos movemos desde el “aceptar lo que hay” frente a “querer cambiar a la otra persona”. Es decir: o asumimos cierta actitud de resignación en la que sostenemos situaciones que nos dañan, o iniciamos una lucha constante contra la otra persona, persiguiendo que encaje en lo que nosotr@s necesitamos de ella. Y si lo miramos con detalle, estas dos posiciones ponen el foco fuera, hacia la otra persona.
¿Y dónde quedamos nosotr@s? ¿Qué pasaría si el foco no estuviera en lo que la otra parte dice o hace? ¿Y si pusiéramos el foco en lo que desde nuestra parte queremos decir, hacer, escoger?
Puede ser habitual que estas preguntas aparezcan cuando afloran los desencuentros. Y entonces, una de nuestras mejores opciones podría ser posicionarnos desde dentro.
¿Y si, en vez de perseguir cambiar una relación, cuestionamos el lugar que ocupamos en ella?
Con esto, lo que queremos decir es que tenemos la capacidad de valorar cuáles son nuestras mejores opciones, en función de lo que tenemos a nuestra disposición, nuestras necesidades, deseos y valores.
Matizamos aquí que, en ocasiones, hay contextos en los que esta capacidad puede verse muy limitada (como, por ejemplo, situaciones de violencia, coerción, dependencia o vulnerabilidad), y, por supuesto, cada situación personal merece un análisis detallado de todo ese contexto.
Identificar nuestras necesidades, deseos y límites
Este planteamiento, de primeras, puede resultar un poco ambiguo. Podrás preguntarte: “Vale, y… ¿cómo cuestiono el lugar que ocupo en ese vínculo?”.
Así fue como surgió una de las ideas de uno de los posts de septiembre en Instagram. En ocasiones cuidar una relación pasa por revisar aquellas cosas que pensábamos que se daban por sentadas, pero que están generando algún conflicto. ¿Seguimos estando bien aquí?
¿Cuántas cosas damos por acordadas sin haberlas hablado previamente? ¿Eso que esperamos de una relación, estaba hablado previamente o pensamos que se sobreentendía? ¿Qué cree la otra persona que puede esperar de mí? ¿Lo sé o lo estoy suponiendo? ¿Qué sucede cuando seguimos sosteniendo un acuerdo que ya no responde a nuestras necesidades?
Abrirnos a la posibilidad de volver a explorar nuestros acuerdos y nuestros vínculos es, a su vez, iniciar un proceso de autoconocimiento. El punto de partida para responder a esas preguntas en diálogo con la otra persona es, justamente, indagar qué siento yo, qué necesito yo y dónde quiero posicionarme yo.
Algunas preguntas para comenzar la autoexploración:
¿Qué forma de relacionarme sería coherente con mis valores y necesidades?
¿Cómo distingo lo que deseo de lo que creo que debería desear?
¿De qué manera mis experiencias anteriores influyen en las decisiones de hoy?
¿Cuándo mis emociones me ayudan a cuidarme y cuándo estrechan mis posibilidades de encuentro?
¿Qué soy capaz de sostener y qué no? ¿Qué límites necesito hacer explícitos?
En estas invitaciones a reflexionar sobre cómo mis emociones me pueden ayudar a cuidarme o estrechar mis posibilidades de encuentro, se abre otro “melón” interesante:
¿Qué pasa cuando deseo permanecer, pero algo de mí necesita protegerse?
¿Y cuando intelectualmente creo que debería marcharme, pero emocionalmente todavía no puedo?
¿Tomar una decisión consciente significa necesariamente sentir seguridad respecto a ella?
Tal vez este asunto merezca un artículo aparte para explorar estas cuestiones. ¡Que no falten las ideas!
Conversaciones y acuerdos en nuestras relaciones
Revisar un vínculo y nuestro posicionamiento en él no debe dejar fuera a la otra persona. De hecho puede pasar que descubramos lo que necesitamos justamente en conversación; no siempre es un diálogo interno o una reflexión en soledad.
Además, una relación se construye teniendo en cuenta las necesidades, deseos y valores de todas las personas que la integran. Por supuesto, siempre y cuando existan condiciones lo suficientemente seguras para una negociación entre iguales.*
Creemos que esta cuestión también merece hablarse en un artículo independiente. ¿En qué condiciones tiene sentido hablar de acuerdos? ¿Qué ocurre cuando expresar un límite o una necesidad puede poner a una persona en riesgo?
Algunas preguntas para considerar a la otra persona pueden ser:
¿Me relaciono con la persona (aceptando su autenticidad) o con lo que espero de ella?
¿Qué diferencia hay entre aceptar a alguien y aceptar cualquier dinámica?
¿Cómo reconocer sus necesidades o límites sin desatender los míos?
¿Qué ocurre cuando deseamos cosas distintas y ninguna persona está necesariamente equivocada?
¿Puede haber cambios que lleven a reconocer una incompatibilidad en vez de hallar otro acuerdo?
Explorar estas cuestiones y dialogar al respecto no siempre garantizan el encuentro o el acuerdo. A veces, nos llevan ante la encrucijada de tener que tomar la decisión de seguir caminos diferentes, de poner límites o de transformar la relación para que sea sostenible.
En ese proceso, sostener la incertidumbre que conlleva puede ser muy incómodo, generarnos sensación de inestabilidad e incluso llevarnos a aceptar acuerdos que realmente no compartimos, o habitar relaciones que nos hacen daño por miedo a que esa revisión pueda suponer la pérdida del vínculo.
Todo esto que planteamos no es un proceso rápido e inmediato. Cada persona debe atender y respetar sus tiempos y buscar apoyo profesional si siente que atravesar sola ese camino se le puede hacer cuesta arriba.
Hemos abierto muchas preguntas, con la intención de que cada quien encuentre sus respuestas.
De cualquier modo, si con esta lectura hemos conseguido abrir diálogo interno y reflexiones sobre nuestra capacidad de elección y cómo tomar conciencia de ella nos puede ayudar a posicionarnos ante nuestras relaciones de forma distinta, nos damos por satisfech@s.
*Si sientes que te ha costado reconocerte en este artículo y te han resonado especialmente aspectos relacionados con la asimetría relacional, tal vez merezca la pena revisar con detalle tu situación. Desde Sinergias Psicología, somos Expertos en Intervención Psicoterapéutica en situaciones de Violencia con perspectiva de género. Puedes contar con nosotr@s para valorar tu caso y recibir acompañamiento profesional.
Este mes, en nuestra newsletter La Pausa Compartida, hemos recopilado varios recursos para revisar nuestras relaciones, desde dentro y desde fuera.
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Lecturas inspiradoras:
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Harris, R. La trampa de la felicidad. Una aproximación divulgativa desde la Terapia de Aceptación y Compromiso que puede acompañar preguntas relacionadas con valores, elecciones y la forma en que nos posicionamos ante experiencias emocionales difíciles.
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Hooks, bell. Todo sobre el amor. Una lectura ensayística para ampliar la reflexión sobre nuestras ideas aprendidas acerca del amor, el cuidado, las expectativas y las maneras de construir nuestros vínculos.
*Ilustración creada con inteligencia artificial a partir de indicaciones y dirección creativa de Sinergias Psicología.
Además, si te apetece explorar a tu ritmo, en nuestra página de Recursos encontrarás materiales abiertos y recursos de profundización que hemos ido creando para acompañar distintos momentos emocionales y vitales.