Una infografía para comprender las distintas dimensiones del autocuidado y salir de versiones simplificadas o idealizadas.
Redibujar el autocuidado
Cuando hablamos de autocuidado, es fácil pensar en gestos puntuales: descansar, desconectar, hacer algo agradable.
Sin embargo, muchas veces esa idea se queda corta.
Porque el autocuidado no siempre tiene que ver con añadir algo más a la lista, sino con mirar de otra forma cómo estamos viviendo, cómo nos tratamos y cómo nos sostenemos en el día a día.
Redibujar el autocuidado nace desde ahí: como una invitación a ampliar la mirada.
¿Qué encontrarás?
Un recurso visual que te permita reconocer distintas dimensiones del autocuidado y acercarte a ellas con curiosidad, sin exigencia y sin necesidad de cambiar nada de inmediato.
Un espacio para escucharte
Esta infografía no busca decirte cómo deberías cuidarte. Propone, más bien, una ampliación de la mirada. Puedes usarla como punto de partida, como recordatorio o como una forma de volver a ti en distintos momentos.
Descubrir qué necesita atención
Puedes acercarte a esta infografía como quien se acerca a un mapa. No para recorrerlo todo de una vez, sino para orientarte, ubicarte y quizá reconocer qué áreas necesitan más atención en este momento.
Ver el autocuidado más allá de lo evidente
El autocuidado no es solo lo que hacemos de forma puntual, sino también cómo nos hablamos, cómo nos relacionamos con otras personas, cómo organizamos nuestro tiempo o cómo respondemos a lo que sentimos.
A veces, sin darnos cuenta, podemos estar atendiendo algunas áreas y dejando otras en segundo plano.
Por ejemplo, podemos cuidar el descanso físico, pero descuidar el diálogo interno.
O priorizar a otras personas, dejando poco espacio para nuestras propias necesidades.
Entender el autocuidado desde una perspectiva más amplia permite salir de versiones más reducidas y acercarse a algo más cotidiano, más realista y, en muchos casos, más sostenible.
Las dimensiones del autocuidado como mapa
Hablar de dimensiones del autocuidado es una forma de ordenar algo que, en realidad, es complejo y cambiante.
No se trata de dividir la experiencia en partes rígidas, sino de ofrecer un pequeño mapa que ayude a orientarse.
Un mapa que permita preguntarse:
- ¿Qué áreas de mi autocuidado estoy atendiendo?
- ¿Cuáles estoy dejando más de lado?
- ¿Qué necesitaría ahora mismo?
La infografía propone precisamente eso: una forma visual de acercarte a estas preguntas sin necesidad de responderlas todas ni hacerlo de forma inmediata.
Si te interesa profundizar en este concepto, puedes leer también nuestro artículo sobre qué entendemos por autocuidado.
También puedes descubrir otro recurso sobre el autocuidado aquí: Cartas de autocuidado
Si aún no nos conoces y tienes curiosidad por saber quién está detrás de este recurso...
Este recurso ha sido elaborado por el equipo de Sinergias Psicología, un espacio de acompañamiento psicológico desde una mirada humanista, sistémica y contextual.
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